Fractura, ágoras y peliculitas, artículo de Carlos Prieto

Es casi imposible encontrar a dos personas con la misma lista de películas favoritas del año; pero si se trata de elegir la mejor frase cinematográfica de 2009, la unanimidad es absoluta: “El cine español tiene ágoras y peliculitas”. Lo dijo Ignasi Guardans, director del Instituto de la Cinematografía y las Artes Audiovisuales (ICAA), el pasado 6 de octubre en el Festival de Sitges.

Se puede acusar a Guardans de muchas cosas, pero no de ser incapaz de resumir en sólo siete palabras la trifulca que ha traído de cabeza al cine español los últimos 365 días. Guardans verbalizó sin querer los peores temores de los directores independientes que, agrupados en el colectivo Cineastas contra la Orden, cargaron contra la nueva política cinematográfica, al considerar que amplía la brecha entre el cine de gran presupuesto y las producciones modestas. Su protesta ante Bruselas logró paralizar momentáneamente la controvertida Orden que desarrolla la Ley del Cine.

Leer artículo completo de Carlos Prieto en la web de Público.

“El economista”: Cultura recurre a los fichajes ‘galácticos’ en plena crisis

Sinde y Guardans tiran de talonario y se inventan un nuevo alto puesto para colocar a un ex directivo de Filmax. El Ministerio de Cultura tira la casa por la ventana en plena crisis interna.

Pese a que el departamento que dirige Ángeles González-Sinde digiere un recorte presupuestario del 7 por ciento en la mayoría de sus actividades, su director general del Instituto de Cinematografía y Artes Audiovisuales (ICAA), Ignasi Guardans, no tiene reparos en exhibir el talonario público para realizar fichajes galácticos procedentes del sector privado.

El más sobresaliente de ellos corresponde a la contratación de Rafael Cabrera, ex directivo de Filmax, gigante de la distribución y producción cinematográfica, a quien González- Sinde y Guardans han depositado la responsabilidad de un cargo de confianza de nueva creación: Coordinador General de Promoción Cinematográfica. Filmax, precisamente, es una de las pocas compañías que han sido favorecidas por la controvertida orden de financiación de la nueva Ley del Cine.

(…) Al mismo tiempo, Ignasi Guardans ha contratado un nuevo asistente personal, también procedente del sector privado. Ambos fichajes se han realizado a través de un procedimiento que los sindicatos consideran anómalo. Entre otros detalles, las nuevas altas del Departamento no recibieron el visto bueno de la subsecretaria general técnica, de los sindicatos principales y de la Central Sindical Independiente y de Funcionarios.

Artículo de Antonio Lorenzo en El Economista. Leer el texto completo.

La identidad del ‘spanish cinema’, artículo de Manuel J. Lombardo

Coinciden estos días en los medios de comunicación noticias contradictorias, o no tanto, sobre la salud y la identidad del cine español. Los así llamados Cineastas contra la Orden (entre ellos, algunos artífices de ese otro cine español minoritario y exigente con las formas como Javier Rebollo o Isaki Lacuesta), se rebelan contra la Ley del Cine de Guardans mientras que Bruselas la devuelve a casa por manifiestas contradicciones con la legislación europea. Se trata, dicen, de defender a las producciones pequeñas o medianas frente a una ley que parece apostar a caballo grande y ganador.

Leer artículo completo en Diario de Sevilla

Comunicación sobre el Cine de la Comisión Europea (26/09/2001)

Las normas básicas del Tratado CE sobre las ayudas estatales son las siguientes: el apartado 3 del artículo 88 establece que los Estados miembros están obligados a informar a la Comisión de cualquier proyecto de concesión o modificación de las ayudas antes de su puesta en práctica; el apartado 1 del artículo 87 prohíbe las ayudas otorgadas por los Estados o mediante fondos estatales que falseen o amenacen falsear la competencia y el comercio entre los Estados miembros. La Comisión puede, no obstante, eximir determinadas ayudas estatales de esta prohibición. En particular, en el apartado 3 del artículo 87 se enumeran algunos tipos de ayuda que, teniendo en cuenta sus efectos, puede autorizar la Comisión. Una de estas excepciones se recoge en la letra d) del apartado 3 del artículo 87, relativa a las ayudas destinadas a promover la cultura que no alteren las condiciones de los intercambios y de la competencia en contra del interés común.

Evaluación de los sistemas de ayudas a la producción cinematográfica y televisiva

a) Respeto del criterio de legalidad general

(…)De acuerdo con tales principios, los regímenes de ayudas no pueden, por ejemplo: reservar las ayudas a los nacionales de un país, exclusivamente; exigir que los beneficiarios sean empresas nacionales establecidas conforme al Derecho mercantil nacional (las empresas establecidas en un Estado miembro que actúen en otro a través de una sucursal o una oficina permanentes deben poder recibir ayudas; además, este requisito de representación solamente debe ser aplicable en el momento del pago de la ayuda), o exigir que los trabajadores de empresas extranjeras que proporcionan servicios cinematográficos respeten las normas de trabajo nacionales.

b) Criterios específicos de compatibilidad en lo relativo a las ayudas estatales a la producción cinematográfica y televisiva

(1) La ayuda se destina a un producto cultural. Cada Estado miembro debe velar por que el contenido de la producción subvencionada pueda clasificarse como cultural según criterios nacionales verificables (de acuerdo con la aplicación del principio de subsidiariedad).

(2) El productor debe poder gastar al menos el 20 % del presupuesto de la película en otros Estados miembros sin sufrir reducción alguna de la ayuda prevista en el marco del sistema. Es decir, la Comisión aceptó como criterio de admisibilidad la territorialización de hasta el 80 % de los gastos del presupuesto de la producción de las películas u obras televisivas subvencionadas.

(3) En principio, la subvención otorgada no debe sobrepasar el 50 % del presupuesto de producción, con objeto de estimular iniciativas comerciales normales inherentes a una economía de mercado y evitar que los Estados miembros compitan entre sí para atraer proyectos. Este límite no se aplica a las películas difíciles y de bajo presupuesto. La Comisión considera que, con arreglo al principio de subsidiariedad, corresponde a cada Estado miembro establecer qué se entiende por película difícil y de bajo presupuesto según parámetros nacionales.

(4) No están autorizadas las subvenciones suplementarias destinadas a actividades cinematográficas específicas (p. ej., postproducción) a fin de garantizar que la ayuda tenga un efecto incentivador neutro y, por consiguiente, que no tenga un efecto de protección/atracción de esas actividades específicas en/hacia el Estado miembro que la concede.

(…) Se considera que los programas de ayuda concebidos de esta manera fomentan la creación de un producto audiovisual, no el desarrollo de una actividad industrial. Por lo tanto, estas ayudas han de ser evaluadas a la luz de la excepción cultural prevista en la letra d) del apartado 3 del artículo 87 del Tratado CE, y no según la excepción industrial de la letra c) del mismo apartado.

Tomado de la COMUNICACIÓN DE LA COMISIÓN AL CONSEJO, AL PARLAMENTO EUROPEO, AL COMITÉ ECONÓMICO Y SOCIAL Y AL COMITÉ DE LAS REGIONES SOBRE DETERMINADOS ASPECTOS JURÍDICOS VINCULADOS A LAS OBRAS CINEMATOGRÁFICAS Y A OTRAS PRODUCCIONES DEL SECTOR AUDIOVISUAL, 26 de septiembre de 2001. Descargar en PDF.

Patinazo de cine, editorial de El País

El Estado ha de proteger tanto a una industria audiovisual solvente como al riesgo estético, dos apuestas que no son incompatibles. Es necesario dar amparo a la ambición artística, muy difícil de evaluar desde despachos administrativos, y empujar un tejido de producción potente, que no busque sobrevivir penosamente sólo al abrigo de subvenciones. En este contexto, la Administración penaliza a un sector audiovisual particularmente dinámico como es el de la televisión al no aceptar que la inversión en la producción de series españolas, que da empleo a los mismos artistas y artesanos que el cine, pueda cubrir toda la cuota de inversión audiovisual que les impone.

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