No podemos seguir así, artículo de Álex de la Iglesia

Cuando la redacción de esta orden ministerial se estaba ultimando, un grupo de cineastas, ejerciendo su legítimo derecho, manifestaron su desacuerdo con algunos de los criterios por los que se van a otorgar las subvenciones.

Se nos volvió a reunir en el Ministerio a un grupo representativo de todas las áreas y asociaciones del sector, entre las que se encontraba, obviamente, un representante de los firmantes de la carta. Nos consta que algunas de sus reclamaciones fueron recogidas en el texto finalmente publicado. Sin embargo, no pareció ser suficiente y, con todo el derecho del mundo, enviaron a Bruselas una carta que informaba, en su opinión, de lo dañina que era la orden para el cine.

Estoy absolutamente convencido de que su principal propósito era mejorar las condiciones de nuestra industria, considerando la orden ministerial un problema que debían evitar a toda costa. Sin embargo, es posible que no conocieran las dramáticas consecuencias de su decisión. La reclamación ante Bruselas va a paralizar docenas de proyectos, incluso rodajes, cuyo inicio estaba previsto de forma inmediata. [Leer artículo completo en EL PAÍS]

Artículo publicado el jueves 26 de noviembre de 2009